Estas tres palabras inscritas en cada moneda de euro acuñada en Francia resumen las aspiraciones del pueblo. Pero, ¿qué relación existe actualmente con ese ideal generoso, herencia de la Revolución Francesa de 1789? El balance es más bien decepcionante y la actualidad deja poca esperanza.
Libertad: Si el final del siglo XVIII sacudió un sistema social opresivo para la mayoría de los franceses, el principio del siglo XXI encuentra a muchas personas con una ilusión de libertad, pero sujetas a sus pasiones. El alcoholismo y la droga encierran a la gente más que los muros de una prisión. De manera general, el hombre es esclavo de sus pasiones.
Igualdad: Hoy subsisten desigualdades sociales indignantes. Sin embargo, ante Dios todos somos iguales. Si declara que todos somos pecadores, también ama a todos los hombres con el mismo amor. Hoy día presenta a todos el mismo medio para ser salvos: Jesús, el Salvador, quien murió en la cruz para borrar los pecados de todos los que creen en él.
Fraternidad: ¿Dónde está la fraternidad en medio de los conflictos y rivalidades que sacuden nuestro mundo?
Los hechos tienen más fuerza que un discurso o un lema inscrito en alguna moneda. Ser consecuente en la vida supone vivir y demostrar lo que se cree de manera que los hechos hablen más que las palabras. Sólo es posible vivir en Libertad, Igualdad y fraternidad a través de una verdadera revolución que comienza en el corazón. Cuando el corazón se deja cautivar por el amor de Dios; la libertad, igualdad y fraternidad brotan por los poros y se hacen más tangibles que una moneda.